De pasante a productor: ¿cómo es trabajar con Radio Ambulante?

De pasante a productor: ¿cómo es trabajar con Radio Ambulante?

960 640 Escuela Radio Ambulante

Si no conoces el mundo de la radio, no es tan simple saber qué exactamente es un productor. ¿Qué hace? Yo no lo entendía bien cuando lanzamos Radio Ambulante. Pero poco a poco se me ha hecho claro. El productor es la navaja suiza del proceso editorial – a veces cumple el papel de reportero, en otras ocasiones de editor, o de técnico de audio, o simplemente de consejero. Un productor puede ser el que rebota ideas, el que ayuda a preparar el reportero para una entrevista, el que sale a grabar sonido, el que corta audio, el que agarra seis horas de audio, una estructura básica conversada entre varios, y arma una mezcla. Cada historia es diferente. Es un trabajo complejo, dinámico, demandante en términos creativos e intelectuales, pero a veces invisible, sobretodo para los que no conocen estos procesos editoriales de cerca.

Entonces, nos pareció que quizá la mejor manera de aprender sobre este trabajo, sería conversar con Luis Fernando Vargas, que fue pasante de Radio Ambulante en la temporada pasada. Brilló en ese rol, y hoy es editor asistente. La historia con la que inauguramos este temporada, Ciudad Infinita, es la primera que Luis Fernando produjo junto, por supuesto, con el escritor Juan Manuel Robles.

Daniel Alarcón

Luis, ¿puedes contarnos un poco sobre lo que hacías antes de trabajar en Radio Ambulante?
Escribía mi tesis de licenciatura en periodismo —es sobre impresos anarquistas en Costa Rica— y estudiaba una especialidad en comunicación social. También escribía sobre arte y cultura para diferentes medios del país, y durante unos meses trabajé en una revista culinaria; irónicamente, porque soy el peor cocinero que conozco.

Cuando eras un oyente de Radio Ambulante, antes de trabajar con nosotros, ¿cómo pensabas que era el proceso editorial y qué te ha sorprendido?
Tal vez tenía una preconcepción por mi experiencia en medios ticos, donde los editores asumen un rol más “pasivo” en el desarrollo de las historias. Podría decirse que es un rol más de “supervisión y de aprobación final”. Entonces, lo más sorprendente para mí fue ver a Camila Segura, nuestra editora principal, revisando las transcripciones de las muchas horas de entrevistas para un episodio, buscando esos detalles que hacían falta. Eso es algo bastante inusual en mi país, y creo que en varios países de Latinoamérica.

En Radio Ambulante, las editoras acompañan a los productores en cada paso, en cada momento, hay una comunicación constante que me encanta, que nunca había tenido.Trabajar así es muy refrescante y uno nunca se siente solo, a la deriva.

¿Qué te motivó querer trabajar en Radio Ambulante?
Porque, ¡¿quién no querría trabajar en Radio Ambulante?! Lo que hacen es genial. Lo admiro muchísimo. Además, en Costa Rica, las oportunidades para hacer periodismo de largo aliento, narrativo, son casi nulas y siempre he gravitado más hacia esa parte: mi primer amor es la literatura, y, honestamente, el periodismo informativo nunca fue mi cosa favorita. Me aburría mucho.

¿Puedes describir el proceso de aprendizaje que has tenido? ¿Cómo te has integrado al equipo, y cómo ha cambiado tu rol desde que comenzaste en Radio Ambulante?
El proceso de aprendizaje es diario; más bien, es casi minuto a minuto. La experiencia que tenía en radio se resumía a la universidad, entonces, al inicio, fue tirarme al agua e intentar no ahogarme. Pero es fascinante porque siento que estoy aprendiendo a contar, a narrar. Claro, muchas veces los sentimientos son miedo, ansiedad, frustración, porque es un proceso de prueba y error. De equivocarse y aprender. Por suerte el equipo editorial es la paciencia hecha carne y hueso, y lo único que han hecho es motivarme y retarme.

Foto por: Andrés Fuentes

¿Puedes describir en qué consistió tu trabajo como productor de la historia “Ciudad infinita”? ¿Puedes darnos la lista de tareas o pasos para poder armarla? Y sobre todo, ¿puedes describir cómo fue el trabajo con Juan Manuel Robles?
Juan Manuel Robles envió el pitch. Daniel Alarcón se interesó mucho en la historia y me asignó como productor para que acompañara a Juan Manuel, quien tiene mucha experiencia en el medio escrito, pero no tanta en radio.

Lo primero fue sentarnos a discutir la historia, Juan Manuel y yo. ¿Qué queríamos contar específicamente? ¿Cuál era el arco narrativo que veíamos: dónde empezaba la historia y dónde terminaba? Juan Manuel elaboró un cuestionario para entrevistar al personaje –Oliver Perrottet–, y yo complementé con más preguntas para asegurarnos que obtendríamos todos los detalles que queríamos tener.

Una vez que Juan Manuel hizo las entrevistas, las oímos, las transcribimos, y nos sentamos a ver qué teníamos. Discutimos una escaleta, un esqueleto de la historia, escena por escena. Una vez que tuvimos esto listo, trabajé con Juan Manuel para que le contara la historia que teníamos en mente a Daniel, con lujo de detalle. Programamos la conversación y la grabamos. Mientras tanto, yo escuchaba, tomaba nota.

Luego me senté y uní todo: los audios de Juan Manuel, los audios del personaje, y escribí algunas de las líneas que narra Daniel, quien luego las adaptó a su voz. Por último Daniel y Camila editaron —fueron como dos o tres sesiones, no recuerdo muy bien—, afinamos detalles, hicimos los cambios necesarios y enviamos a mezclar.

¿Qué fue lo mas que te gustó del proceso editorial de esta historia?
Cuando Daniel me asignó el trabajo, yo no veía la historia ni qué era lo especial, lo interesante. Era escéptico. Entonces, lo que más me gustó fue encontrar lo atractivo de esta historia: descubrir qué motivaba al personaje, entender la relación que tenemos con los mapas y explorar cómo la cartografía influye en la construcción de nuestra identidad.

¿Cuál es la habilidad que más te ha servido que traías contigo antes de trabajar en Radio Ambulante? ¿Y cuál es la que has desarrollado durante el último año?
Más que habilidad, creo que es un interés: la literatura. Me ha ayudado a entender cómo enfocar y estructurar las historias. Y pues esto de narrar es algo que nunca se “aprende” del todo, pero he ido mejorando —creo (espero)—. Como dije antes, siento que todos los días aprendo algo nuevo o mejoro un poquito. Una cosa que he tratado de desarrollar es pensar cómo los recursos sonoros —efectos de sonido, silencios, música— pueden enriquecer una historia. Ahí voy, poco a poco; me gustaría aprender a usar mejor los silencios, experimentar más.

¿Cuáles son tus metas en Radio Ambulante?
Soy muy malo contestando esa pregunta de “¿dónde te ves en cinco años?”, porque siempre he andado extraviado por la vida; pero creo que es simple: quiero aprender, mejorar, y ser alguien que aporte al equipo, ser alguien en quien los demás puedan contar. Quiero ayudar a la organización a que siga narrando excelentes historias en la manera en que me sea posible. No puedo pedir más: soy privilegiado en poder participar en un proyecto tan especial como este.

¿Qué es lo que más te enorgullece de lo que has logrado en este año?
Creo que el hecho de ser parte del equipo me llena mucho. Es algo que nunca me imaginé posible. Lo que más me enorgullece es ayudar a los demás en lo que se pueda.

Y tal vez sonará tonto, pero si he logrado sacarle una risa a alguien en el equipo y alegrarle el día, lo consideraría un aporte que me enorgullece. Reírse me parece muy importante en este mundo tan triste.

¿Qué parte del proceso de editorial es lo más difícil para ti?
Sin duda sentarse a redactar los guiones. En especial los inicios. No me tengo suficiente paciencia.

¿Qué te ha ayudado mucho a aprender cómo ser productor?
Escuchar atentamente, sentir empatía, ser curioso, y, en especial, ver lo fascinante que pueden ser lo cotidiano. Alejandra Costamagna, una escritora chilena genial, dice, citando a Chéjov: “La gente está almorzando, almorzando nada más, y entre tanto cuaja su felicidad o se desmorona su vida”. Me parece que encontrar estos momentos es importantísimo, porque es ahí, en esa normalidad, donde las historias conectan con nosotros y nos dicen algo.

¿Cuáles podcasts escuchas? ¿De cuáles has aprendido más?
Siempre trato de aprender algo de los que escucho. Me encantan los sospechosos usuales: Invisibilia, Radiolab, This American Life, Snap Judgement. Tengo una debilidad especial por Note to Self, y amo a más no poder la sección Super Tech Support de Reply All. S-Town marcó mi vida, y Camila Segura me introdujo a Heavyweight y me encantaría ser tan “chiva” —es decir, increíble— como Jonathan Goldstein.

¿Con cuál persona del equipo colaboras más? ¿Qué es lo más importante que has aprendido de esa persona?
Trabajo muy cerca de Camila Segura y Silvia Viñas, las editoras. Son de las personas más dulces que he conocido. Amo trabajar con ellas. Y pues he aprendido de todo con ellas. En especial a trabajar en equipo. Y pues, Daniel es un sensei de cómo contar historias.

¡Esperamos tu próxima historia! ¡Gracias Luis Fernando! 

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Fotografía por: Andrés Fuentes