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Bienvenidos a la Escuela Radio Ambulante

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¡Bienvenidos a la Escuela Radio Ambulante!

En enero del 2011, mi esposo, Daniel Alarcón, y yo, estábamos tomando café en San Francisco, California, matando el tiempo antes de recoger a nuestro hijo en el colegio. Estábamos embarcados en una conversación recurrente durante esos días sobre un proyecto de periodismo que yo quería emprender. Estaba indecisa sobre el formato, pero sabía que quería hacer algo narrativo.

Y luego, Daniel me dijo, “hagamos lo de la radio.”

Se refería a una idea que iba y venía. Cada vez que escuchábamos programas de la radio pública en Estados Unidos, como “Radiolab” o “This American Life”, nos lamentábamos de que no existiera ese tipo de periodismo en audio para América Latina, de que no hubiera un medio que narrara nuestra región desde adentro, con todos los acentos que nos representan.

Ese día tomamos la decisión de crear Radio Ambulante. Y esa misma noche, con mucho entusiasmo, mandamos emails a decenas de amigos periodistas en Latinoamérica, gente como Gabriela Wiener, Cristian Alarcón y Antonio Ruiz-Camacho -entre varios otros nombres-, gente que sabe cómo contar historias.

A la mañana siguiente nuestros inboxes estaban llenos de mensajes positivos, e incluso algunas propuestas de historias. En ese momento nos dimos cuenta que teníamos algo ambicioso y relevante entre las manos.

Pero había un problema: no sabíamos cómo producir radio. En ese sentido, los primeros estudiantes de la Escuela Radio Ambulante, fuimos nosotros.

Desde entonces han pasado seis años. Hemos producido más de ochenta episodios de más de 20 países y trabajado con más de 50 colaboradores de todo el continente.

Este proyecto siempre ha sido periodístico y educativo. Cada vez que un periodista de prensa escrita se propone trabajar con Radio Ambulante, tenemos que aprender juntos, buscando un nuevo lenguaje para contar su historia en audio. Nuestro aprendizaje ha sido en público, al aire: los primeros oyentes de Radio Ambulante pueden dar fe de cómo hemos crecido desde el punto de vista narrativo y técnico. Aunque a veces es un poco doloroso, también lo es volver a escuchar esas primeras historias, que compartimos con orgullo, como prueba de que se puede aprender, crecer y prosperar, aunque sea con pocos recursos.

Al principio, nos nutrimos de proyectos como Transom.org, un sitio web que comparte recursos en inglés para producir este tipo de radio, y que es nuestro aliado en esta aventura. Recibimos la valiosa asesoría de productoras de radio veteranas como Mandalit del Barco y Annie Avilés, y germinamos y vimos crecer un equipo con Camila Segura, Annie Correal y Martina Castro, quienes como co-fundadoras, trajeron conocimiento y entusiasmo. Cada uno de los primeros colaboradores freelance asumió el riesgo de probar un nuevo formato con un equipo novato.

Seguimos pensando que este tipo de periodismo personal, narrado en las voces de los protagonistas, es una manera única de representar un continente; una región compleja que a pesar de tener un idioma en común, es todo menos uniforme. Está llena de matices.

Constantemente nos preguntan sobre nuestro proceso y sobre nuestro estilo. Nuestra respuesta es muy clara: No hay una sola manera de contar una historia para Radio Ambulante, sino varias.

Hemos producido historias muy personales, como la de Dennis Maxwell, sobre una familia separada por la dictadura chilena; o historias de periodismo investigativo, como esta sobre la cirugía plástica clandestina en Colombia, reportada por Charlotte de Beauvoir y Juan Camilo Chaves. Hemos producido historias de una sola voz, como la de Alberto Arce, contando la extraña experiencia de ser un periodista extranjero en el país más violento del mundo, o historias cómicas y conmovedoras a la vez, como la de Camila Segura, que cuenta la coincidencia inverosímil de dos hombres que se llaman igual.

Cada historia es diferente, con diferentes retos y con cada una hemos aprendido algo nuevo.

Por eso hemos decido crear este espacio, la Escuela Radio Ambulante. No importa si eres periodista, narrador, académico o simplemente un oyente. La Escuela es para cualquier persona que quiera contar una buena historia en audio, con una producción de sonido sofisticada y una investigación rigurosa.

¿Qué puedes esperar de la Escuela Radio Ambulante?

Poco a poco iremos publicando artículos con recursos útiles sobre aspectos técnicos, narrativos, editoriales y periodísticos, complementado con otros recursos sobre distribución, emprendimiento, modelos de negocio y crecimiento de audiencias. Estos artículos serán publicados en la sección Explorar.

Este espacio les pertenece a ustedes y será una página web en construcción permanente. La sección de Preguntas, será un foro abierto, y por eso necesitamos tu ayuda. ¿Qué preguntas tienes? ¿Qué dudas podemos resolver? Si no tenemos la respuesta, buscaremos a la experta que te puede contestar.

En octubre de este año, lanzaremos un programa de becas que funcionará a través de una convocatoria abierta. Seleccionaremos cuatro participantes de América Latina que podrán trabajar con el equipo editorial de Radio Ambulante, desarrollando sus ideas de historias con énfasis en entrenamiento editorial y narrativo. Nuestro compromiso siempre ha sido con el talento latinoamericano. Invertiremos en ustedes para que nos ayuden a contar las historias de nuestra región. Puedes encontrar más información en Postular.

La Escuela también tendrá su espacio en redes sociales. Síguenos en Twitter y Facebook, y suscríbete a nuestro boletín mensual.

Quiero agradecer a nuestros amigos de Transom.org por compartir y traducir sus recursos y publicaciones. También a Hindenburg, que apoyarán los becarios con su software de edición digital. (Por cierto, es el mismo programa que usamos en la producción de Radio Ambulante).

Finalmente, gracias al equipo incansable y comprometido de Radio Ambulante por apoyar a esta iniciativa. Ellos serán contribuidores regulares de la Escuela, como siempre, con el espíritu colaborativo que los caracteriza. Una mención especial a nuestra Coordinadora de proyectos, Andrea Betanzos, por su empuje para sacar adelante este proyecto finalmente. También a Clara González Sueyro y Manuela Ochoa, quienes me ayudaron con el concepto e investigación, y a Álvaro Villanueva por el diseño del logotipo, y Lu Junqueira por el diseño del website. 

Este proyecto se gestó hace dos años como parte de mi beca John S. Knight de periodismo  en la Universidad de Stanford. Al JSK, también mil gracias!

Y a ustedes, ¡Bienvenidos a la Escuela Radio Ambulante!

Carolina Guerrero
CEO
Radio Ambulante

Los retos de narrar un continente en audio

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Por Camila Segura y Silvia Viñas

Nota: Este artículo fue originalmente publicado en inglés en Transom.

Introducción por Jay Allison: Transom se dedica a traer voces nuevas y variadas a la radio pública, y no pedimos que tengan experiencia. Y esta cita de Camila Segura y Silvia Viñas de Radio Ambulante viene como anillo al dedo: “Hasta que no vinimos a Estados Unidos, la idea de usar la radio como una herramienta para contar historias relevantes, incisivas y entretenidas con un valor noticioso –esa noción era completamente nueva. Escuchamos este tipo de radio primero en inglés y pensamos: esto es lo que queremos hacer. Pero también compartimos esto: ambas nos unimos a Radio Ambulante con prácticamente ningún conocimiento de cómo hacer radio.”

Amen. Camila y Silvia escriben sobre cómo trabajan para el podcast (¡ni siquiera se han conocido en persona!), por qué lo hacen (“queremos contar historias que compliquen la idea que se tiene sobre Latinoamérica”), y comparten ejemplos de su trabajo. Se sorprenderán de quiénes los escuchan y dónde los escuchan. Ojalá se inspiren con su forma de contar historias.

Por primera vez, también les ofrecemos una traducción de este manifesto al español. Y este año estaremos colaborando con Radio Ambulante para traducir más recursos de Transom. Para leer esto en Inglés ir aquí.

¿Cómo llegamos a la radio?
A pesar de que empezamos a trabajar en Radio Ambulante en diferentes momentos del proyecto, las dos — Camila y Silvia — tenemos mucho en común. Para comenzar: ambas vinimos a Estados Unidos a estudiar literatura; ambas nos enteramos de que existía NPR (o National Public Radio, la radio pública de Estados Unidos) cuando estábamos en nuestros veintes; y las dos nos enamoramos del estilo narrativo de programas como This American Life y Radiolab. Y como muchos latinoamericanos y latinos que han oído este tipo de programas, ambas nos hicimos la misma pregunta: ¿Por qué esto no existe en español?

Generalicemos por un momento: el panorama latinoamericano de la radio es muy diferente al que existe en Estados Unidos. No hay nada parecido a NPR. Sí, existen programas de noticias, pero rara vez emiten reportajes que profundizan. Puede que uno escuche algo de análisis (o más como de opinión), pero las emisoras tienden a no mandar reporteros para cubrir una noticia de una manera más detallada. En su mayoría, programas como Morning Edition, All Things Considered, o Fresh Air –programas que le ponen un valor alto de producción a las noticias del día, programas que asumen que sus oyentes están informados e interesados en la historia– no existen en nuestros países. Chile, donde Silvia hizo su secundaria, no tiene radio pública. Para Camila, que nació y creció en Colombia, la radio pública significaba esa estación de música clásica que nunca oía.

Hasta que no vinimos a Estados Unidos, la idea de usar la radio como una herramienta para contar historias relevantes, incisivas y entretenidas con un valor noticioso –esa noción era completamente nueva. Escuchamos este tipo de radio primero en inglés y pensamos: esto es lo que queremos hacer. Pero también compartimos esto: ambas nos unimos a Radio Ambulante con prácticamente ningún conocimiento de cómo hacer radio.

No estamos exagerando. Podríamos escribir cientos de palabras enumerando todas las cosas que no sabíamos hacer, todas las que teníamos que aprender. No sabíamos cómo usar una grabadora digital. No sabíamos cómo sostener el micrófono. Nunca habíamos usado software de edición de audio o escrito un guión para radio. De hecho, ¡nunca habíamos visto un guión de radio! Lo único que nos conectaba a este tipo de radio era las incontables horas que habíamos pasado oyendo NPR, Radiolab y This American Life.

Y esta es una de las cosas por las que ambas estamos agradecidas: trabajar en Radio Ambulante ha sido un entrenamiento intensivo. Hemos tenido la oportunidad de aprender mientras producimos un trabajo que nos emociona mucho y que viene de diferentes países de la región. Y todo esto lo hemos aprendido en un escenario bastante poco ortodoxo. Y es que Radio Ambulante no es una organización típica. No tenemos una oficina — nuestro equipo está regado en más de una docena de países a través de Estados Unidos y Latinoamérica. En vez de cubículos o un salón de conferencias, tenemos Dropbox, Google Drive, Slack, y Skype.

Somos una organización híbrida: un proyecto periodístico latinoamericano con raíces en Estados Unidos. Nos inspiramos en la radio pública de Estados Unidos y sin embargo, nuestro trabajo es en español. Tratamos de contar historias de toda la región con muy pocos recursos y, por esa razón, hemos tenido que ser ingeniosos, creativos y eficientes.

La estructura de nuestro proyecto y su personalidad tienen mucho que ver con nuestros objetivos. El más importante es este: contar historias de latinoamérica en audio que sean complejas, reales y que tengan matices.

Lo cual nos lleva a una pregunta…

¿Cómo suena Latinoamérica?
Bueno, sabemos cómo no suena (por lo menos a nosotros): La brisa colándose suavemente entre palmeras ondeantes. Ancianos jugando dominó en el parque. Salsa. Carnaval. Sábado Gigante.

Esta puede ser la América Latina que los que no la conocen se imaginan:

Banda de Mariachis (Foto por Rob Bixby, bajo licencia Creative Commons)

(No se imaginan lo difícil que fue para nosotros (el equipo de Radio Ambulante) decidir qué foto poner aquí.)

O esto:

Pero esto también es América Latina:

Y esto:

De “Renuncia ya” — Guatemala. Foto por Rosendo Castillo Azurdia, bajo licencia Creative Commons.)

Y esto:

(De “Somos fabricantes” – Argentina)

Obviamente, estamos hablando medio en broma para enfatizar un punto. Existen bastantes lugares en Latinoamérica donde se pueden ver esas palmeras con las que uno tanto sueña durante los inviernos; y no hay nada de malo con el dominó o la salsa. En cuanto a Sábado Gigante… Bueno, lo cancelaron, así que…

Afortunadamente, hoy en día hay más conocimiento sobre Latinoamérica de lo que solía haber, claro. Pero todos los del equipo han tenido que lidiar directamente con la ignorancia que tienen muchos estadounidenses sobre la región. A Silvia le han preguntado: ¿De qué parte de México eres? (De la parte uruguaya.) Y alguien le preguntó a Camila: ¿Tienen carros en Bogotá? (Demasiados. ¡Deberías ver nuestros trancones!) ¿Y tienen arcoiris? (De verdad le preguntaron esto cuando vivió en Pennsylvania.)

Lo que tratamos de hacer es romper con estos estereotipos y buscar historias que vayan más allá.

Cuando hicimos una historia sobre música en Cuba, no fue sobre salsa — fue sobre rock.

Cuando exploramos el crimen organizado de Buenos Aires, nuestra historia fue acerca de la mafia coreana.

Cuando hicimos una historia sobre un inmigrante mexicano, fue sobre el papel que jugó en la versión mexicana del programa de MTV Pimp My Ride, y que se llamó Tunéame la nave.

Esto es a propósito: queremos contar historias que compliquen la idea que se tiene sobre Latinoamérica. Buscamos historias que nos sorprendan.

Y tratamos de hacer lo mismo con historias sobre latinos en Estados Unidos. Si se piensa que los latinoamericanos viven dentro de una novela de García Márquez, los latinos en Estados Unidos, por su parte, tienen que superar una serie de estereotípios diferentes pero igual de simplistas — son, o el extranjero peligroso, o la víctima indefensa. Los que vivimos o hemos vivido en Estados Unidos sabemos que ambas visiones son incompletas e injustas. Por suerte, la realidad de los latinoamericanos y los latinos es mucho más complicada y más interesante.

Por ejemplo, en “La balada de Daniel D, Portado”, la productora Nancy López (ahora con Snap Judgment) cuenta la historia de Daniel D. Portado, un activista latino que está a favor de la auto-deportación. Es un personaje ficticio creado por el caricaturista Lalo Alcaraz en 1994, en medio de un debate político sobre inmigración en California. Pero tristemente, este personaje ficticio todavía sigue siendo relevante más de 20 años después. (Esta historia fue producida en inglés)

En el episodio “En busca de las palabras”, contamos la historia de una persona que no quería ser identificada ni como hombre ni como mujer, y la lucha legal en la que se tuvo que involucrar en México y Estados Unidos.

Estas son solo algunas de las más de 50 historias que hemos producido desde el 2012 (por cierto, tenemos traducciones a inglés para que los que no hablan español también puedan escuchar nuestras historias). También hemos colaborado con algunos de los programas y podcasts que más admiramos (This American Life, Radiolab y Reply All), y con medios escritos como The New York Times Magazine. Nuestra audiencia en Estados Unidos demuestra que hay gente que quiere oír el contenido en español que nosotros producimos.

Bueno, leyendo esto, se puede pensar que nuestra audiencia está compuesta solamente por latinos en Estados Unidos. Y sí, la gente que ve Univisión quizás también escucha Radio Ambulante. Pero no son los únicos. Para nada.

¿Quién escucha Radio Ambulante?
Durante los primeros años, francamente estábamos tan ocupados aprendiendo a producir el programa que no tuvimos mucho tiempo para averiguar quién estaba escuchando el podcast. Así que hicimos lo que hace todo el mundo: asumimos ciertas cosas. Suponíamos que eran jóvenes, mayormente latinoamericanos viviendo fuera de Estados Unidos, probablemente en ciudades donde se usa mucho el Internet y el celular. Pero hace dos años decidimos averiguar bien. Nuestra encuesta de audiencia más reciente demuestra que teníamos razón: el 60% de nuestros oyentes tiene entre 26 y 45 años. Pero estábamos equivocados sobre otras cosas: muchos de nuestros oyentes en Latinoamérica, incluso los que tienen un smartphone, contestaron que escuchan nuestros episodios en su computador.

Hmm. Raro.

Pero, lo que más nos sorprendió fue ver que nuestra audiencia se divide en tres grupos:

1. El grupo obvio: Latinoamericanos viviendo en sus países de origen. La mayoría recién está descubriendo este tipo de radio y periodismo narrativo.

2. El otro grupo que quizás se esperaría: Latinos viviendo en Estados Unidos. La mayoría son bilingües; muchos son los primeros de su familia en ir a la universidad, y no se sienten satisfechos con el contenido que ofrecen los principales medios de comunicación latinos. En cuanto a programas de radio de este estilo narrativo, antes de Radio Ambulante, estos latinos– ¡como nosotros! — tenían que acudir a programas como This American Life.

Y…

3. El grupo que seguramente no se espera: Los que no son latinos — Estadounidenses sin ninguna conexión a Latinoamérica, que no hablan español como primera lengua. Estas son personas interesadas en historias sobre latinos y Latinoamérica, que quizás están aprendiendo el idioma, o ya hablan español. Para nuestra sorpresa, este grupo representa alrededor del 25% de nuestra audiencia, según nuestra encuesta más reciente. A este tipo de oyente le cuesta encontrar contenido en español de calidad sobre Latinoamérica en medios de Estados Unidos, así que han acudido a Radio Ambulante para llenar ese hueco.

En total, más del 60% de nuestra audiencia vive en Estados Unidos. ¿Sorprendente? Honestamente, para nosotros también lo fue. Este grupo está compuesto por oyentes tanto latinos como no latinos, y nadie parece estar prestandoles atención, especialmente en el mundo de los podcasts. Son jóvenes, están conectados, están ligados a dos culturas y dos idiomas, y casi nadie les está ofreciendo lo que están buscando. (¡Yoo-hoo, publicistas y underwriters! Nos pueden escribir a contacto@radioambulante.org. ¡Bueno, bonito, y barato!)

Como la mayoría de los podcasts independientes, hemos acudido al crowdfunding, a fundaciones, a patrocinadores y a donantes individuales para financiar nuestro trabajo. Hemos producido shows en vivo (cuatro hasta ahora, pero vienen más) y hemos enseñado talleres a lo largo de Latinoamérica. Pero a diferencia de algunos podcasts en inglés con una audiencia similar, redes de podcasts o estaciones de radio importantes no nos han incluído en su programación. Entendemos: nuestro contenido está en español, y se asume que en Estados Unidos no hay una audiencia para este contenido. Pero hay 55 millones de hispanohablantes en Estados Unidos.

¿El hecho de que hablemos español significa que no podemos ser el público de la radio pública de Estados Unidos?

¿Qué viene?
Todo el tiempo nos llegan emails de nuestro oyentes, y usualmente escuchamos historias como esta: un oyente joven, que habla más inglés que español, que vive en Estados Unidos, nos dice que escuchó un episodio de Radio Ambulante con su abuela, que solo habla español. Nos cuenta lo que significó esa experiencia, y lo agradecido que está.

Esto es importantísimo para nosotros. Es una de las razones por las que hacemos lo que hacemos.

En el 2011, cuando Daniel Alarcón y Carolina Guerrero estaban lanzando el proyecto, muchas veces oían esto: “No va a funcionar. A los colombianos solo les importan las historias sobre Colombia, y a los mexicanos solo les importan las historias sobre México”.

Pero eso no es verdad. Si hay algo que han demostrado programas como This American Life, Radiolab y otros, es que las buenas historias son universales. Y después de cuatro años sabemos con certeza que los latinoamericanos y los latinos de Estados Unidos tienen muchas ganas de escuchar este tipo de radio narrativa — incluso si no se trata de su país.

Hay muchos retos por delante. Queremos seguir creciendo nuestra audiencia, identificar productores talentosos en la región, y producir historias que de otra forma no se contarían. Todo eso cuesta dinero, y como sucede con la mayoría de los proyectos de audio, uno de los mayores retos es simplemente mantener las luces prendidas. También estamos trabajando duro en eso.

Pero aquí estamos. No solamente hemos sobrevivido, sino que hemos crecido y sobresalido. Hemos creado una audiencia que quiere periodismo narrativo en audio y en español. Hemos ganado premios prestigiosos y estamos trabajando en nuevos proyectos, como nuestra escuela online de producción de radio, Escuela Radio Ambulante, mientras nos preparamos para lanzar nuestra quinta temporada.

Personalmente, nosotras –Camila y Silvia– tenemos una meta mucho menos ambiciosa: que el 2016 sea el año que por fin nos conocemos en persona.

***

Actualización: Este artículo fue publicado originalmente en enero de 2016. En mayo de ese mismo año, Camila y Silvia finalmente lograron conocerse en persona, en las nuevas oficinas de Radio Ambulante en Nueva York. A finales de 2016, Radio Ambulante se volvió parte de la familia de podcasts de NPR.

La Escuela Radio Ambulante agradece a Transom por permitirnos el uso de su contenido para educar y crecer la comunidad de narradores de habla hispana, y también a NEH por apoyar este proyecto. Visita Transom.org para leer la versión original de este artículo o conocer más de su contenido en inglés. 

 

 

El arte de la pre-entrevista

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Por Sally Herships

Las pre-entrevistas pueden sentirse incómodas. “Hola, fulano, me gustaría pasar por alto todas las normas sociales y averiguar si tienes la información que necesito. ¿Podrías por favor decirme todos tus secretos más profundos y oscuros? Pero esta no es la entrevista de verdad y no tengo un montón de tiempo, así que si podemos hacerlo todo en, digamos, entre 3 y 7 minutos lo apreciaría enormemente. ¡Gracias!”.

Una pre-entrevista no es una entrevista. Es más bien un baile complejo. Les has dicho a tus personajes que quieres saber todo sobre ellos, o lo que sea que quieras saber. Ellos quieren contarte. Están listos para hablar. Y tú quieres que lo hagan… sólo que no del todo. Lo cual podrían no entender muy bien. Sin embargo, la razón es simple: la historia de una persona es como un beso. La primera vez siempre va a ser especial y única. Así que tu trabajo consiste en ir con cuidado, consiguiendo suficiente información para asegurarte de que tiene sentido seguir adelante.

Aquí hay algunos consejos concretos:

HAZ AUDICIONES.

Planear una historia de radio es como planear una película. Al principio haces tu storyboard. Piensas en tus escenas soñadas, el argumento y los personajes. Haces una lista de esos personajes. Si tu historia es una película, la pre-entrevista sería el equivalente a la audición. Y no todos los que participan consiguen el papel.

Hazte las siguientes preguntas durante la pre-entrevista para ayudarte a definir quiénes son los personajes indicados para tu historia:

¿Hablan bien?

¿Son entretenidos? ¿Dinámicos? ¿Cuando hablan, encantan a quien los escuche? ¿Es fácil de entenderlos? Quizás no. Quizá fueron entrenados por publicista mediocre que les enseñó a hablar en frases hechas y ahora usan más abreviaciones y jerga especializada. O tal vez sólo están nerviosos.

Si no estás seguro, o te preocupa, convierte tu pre-entrevista en un pequeño ensayo de tu historia. Utilízalo para ver si se pueden hacer ajustes. A menudo las personas piensan que necesitan sonar de cierta manera en la radio y cuando descubren que no, se sienten aliviadas y se oyen mejor.

¿Qué pasa si no hablan bien pero igual los tengo que entrevistar?

A veces la historia te exige que hables con una persona específica, porque él o ella es el experto que puede discutir sobre el precio de los cocos después del huracán Matthew, un cartel en México que está tratando de acorralar el mercado de aguacates, un recolector de flores con alergias, un dentista con el corazón roto, un economista de cítricos, lo que sea de lo que trata la historia. En ese caso…

EVITA EL DISCURSO CORPORATIVO/LENGUAJE ESPECIALIZADO/RAREZAS.

Uno de mis sueños como reportera es que no haya más abreviaciones. En cambio, el mundo del que sueño, mi mundo feliz tiene pasto verde. Los unicornios pastan junto a quebradas azules cristalinas y los expertos responden preguntas grandes e importantes, tomándose amablemente su tiempo de almuerzo para hablar con los periodistas en un lenguaje fácil de entender por los cualquier humano.

Pero a menudo este no es el caso. Así que cuando se trata de romper las fachadas de un mal hablado, yo soy muy poco creativa, tengo respuestas de rutina listas.

1: Hay una pregunta que mucha gente recomienda en estos casos:, ¿cómo podría explicarle esto a un niño?, pero para ser honesta, nunca me funcionó realmente bien a mí. Así que ahora tengo una nueva manera de preguntarlo: LA ABUELA. Les digo a los posibles entrevistados “la abuela está sentada en la esquina, en su sillón con su tejido. La abuela NO PUEDE ESPERAR para escuchar lo que tienes para contar, pero ella no sabe qué es ‘una identidad móvil’ o qué significa una ‘plataforma de distribución y publicación a través de la cual las promociones en las OTT o en pantallas múltiples llegan los consumidores. Explíqueselo a ella.”

2: Estos ejemplos son palabras reales que mis entrevistados me dijeron a mí, en voz alta, con sus propias bocas. “¡La abuela no puede entenderte! ¡No dejes tirada a la abuela!”.

Uno de mis ejemplos favoritos de cómo hacer esto bien es este clip de John Nielsen logrando que un experto apático hable sobre los peligros de la gripa aviar en el zoológico en idioma apto para humanos.

Escucha: “John Nielson entrevista a un experto”

Pero si no dejan de sonar como un robot de plástico monótono vomitando ruidos, es hora de traer un suplente.

ASEGÚRATE QUE ESTÁN BIEN PARA HABLAR DEL TEMA EN LA RADIO Y QUE SABEN DE QUÉ ESTÁN HABLANDO.

A veces estas conversaciones pueden requerir una sensibilidad especial. Recuerdo una vez, en una historia para Weekend America, en la que hablé con familias que habían perdido hijos adolescentes en incidentes relacionados con el alcohol. Quería encontrar al menos dos parejas de padres que hubieran reaccionado distinto ante esa pérdida. Ya sea por haberse endurecido frente a la bebida en edades tempranas o relajando sus reglas, con la esperanza de que sus hijos fueran más abiertos, en lugar de escabullirse para involucrarse en comportamientos potencialmente peligrosos.

Alguna otra vez quise visitar una base militar para ver cómo el ejército estaba rompiendo sus propias reglas respecto a cuál era el precio que debía fijarse para el tabaco. Le dije a mi contacto en el ejército lo que quería hacer exactamente y que los militares no saldrían muy bien librados.

Al final todas estas pre-entrevistas ahorraron tiempo y probablemente facilitaron las cosas. Para mí y para las fuentes. Mi contacto en el ejército me agradeció por advertirle y aunque tomó muchas notas durante mis entrevistas subsiguientes en la base, se me permitió el acceso a las personas y lugares que tenía en mente. Me gustaría pensar que las pre-entrevistas también ayudaron a preparar a las dos familias que habían perdido a sus hijos y que tuvieron la gracia de hablar sobre el tema del consumo de alcohol en menores de edad. Ellos sabían qué esperar al entrar en la conversación.

Por supuesto, hay toda una discusión sobre ética que podríamos tener aquí, pero mientras tanto, te podrías preocupar por sentirte agresivo o grosero. Para mí, es grosero no ser transparente al no informarles a los entrevistados exactamente de qué se trata. Es rudo no hacer preguntas. En última instancia, vas a estar representando a esta persona y contando su historia. Necesitas obtener los hechos como son.

Debes cerciorarte de que ellos también tengan los hechos correctos. No importa si se supone que ellos son los expertos. Si no estás seguro, pregúntales cuál es la fuente de la información que están citando. He aquí un ejemplo de una entrevista que le hice recientemente al director de un Departamento de Vehículos Motorizados de un estado (DMV, por sus siglas en inglés). En una entrevista anterior él había mencionado que cada vez menos millennials obtienen ahora licencias de conducir. Optan por enviarles un mensaje de texto a sus amigos o piden un Uber.

Escucha: “Sally y el tipo DMV”

Declaraciones como esta no me llenan de confianza. A veces de manera aterrorizante las personas que se supone que son expertos citan otras fuentes que citan otras fuentes que citan a otros expertos y terminan en un lugar surrealista y laxo de datos no confiables, como el mundo al revés en la serie de televisión “Stranger Things”.

En pocas palabras, antes de reservar tiempo en un costoso estudio y arriesgarte al enojo de tu editor, de hacer perder tiempo a tu fuente y perder el tuyo propio, confirma. Asegúrate de que tu entrevistado potencial sabe de lo que está hablando y está de acuerdo con que se grabe su historia. Y lo que es igualmente importante, que está de acuerdo con que se use su nombre completo. No dejes de preguntarle su nombre completo para la entrevista. Es probable que se sienta sorprendido, fuera de base y que diga que no quiere compartirlo. Mejor averiguarlo antes de estar en el estudio.

MANTENLO BREVE.

Puedes estar pensando que esto parece demasiado. Estoy confundido, ¿no se supone que las pre-entrevistas son breves? Sí, lo son. Pero breve es un concepto relativo y también depende de quién hará la entrevista final. Si estás haciendo la pre-entrevista para otra persona, un presentador o para otro reportero, puedes tomarte un poco más de tiempo. Después de todo, el entrevistado no hablará contigo durante la entrevista final. Claro, puede haber hablado contigo, pero con tu colega se sentirá como si fuera la primera vez que está contando su historia.

Entonces, ¿cómo sé cuándo parar la pre-entrevista? Lo siento, no hay respuesta científica para esto. Yo sigo mi instinto. Una vez que la gente comienza a decir cosas que yo quisieras que hubieran dicho al aire (cosas que sé que probablemente serán imposibles de hacer que repita), empiezo a sentir urticaria. Apenas llego a ese punto, cuando alguien dice algo, algo que yo no sabía, entonces es hora de parar. ¡Guárdalo para la entrevista! Frecuentemente un poco de suerte y un rezo involucrado.

HAZTE CARGO.

Sí, pero sigue hablando y hablando, ¿cómo puedo hacer que se detenga? Diciéndole que deje de hablar.
Le digo: “Voy a interrumpir groseramente ahora”. Entonces le explico por qué. Prepara al entrevistado y luego hazte cargo. Avísale al empezar que esta será una conversación corta. Como la gente de la radio tiene una comprensión muy diferente del tiempo que la mayoría de los mortales, también puedes advertirle a tu entrevistado que va a sentir que el tiempo pasa muy rápido.

ADEREZA TU RUDEZA.

Muchas veces esto no funciona. Y yo tengo que interrumpir, a menudo, varias veces. Ellos están tan emocionados con el tema en cuestión que quieren seguir hablando y hablando. Por lo tanto, ponle un poco de perejil. Adorna tu rudeza. Si lo haces bien, se sentirán halagados. “Dios, esto es tan maravilloso, quiero grabarlo!” o, “es porque queremos que suenes tan bien como sea posible durante la entrevista real. Vamos a guardarlo para la entrevista!”.
Bueno, tal vez no tienes que adular tanto, pero te puedes dar una idea. A veces los entrevistados entienden, a veces no. Pero lo más importante no es que les guste, es que suenen bien en la entrevista final.

¡TERMINANDO!

¡Uf! Lo hiciste. Terminaste. Pregunta si hay algo más que debas preguntar o que ellos quieran agregar; o si hay alguien más con quien debes hablar. Programa la entrevista y prepárate para escribir su historia.

Sobre Sally Herships

Sally Herships es reportera de Marketplace. También ha sido productora y reportera para la BBC, el New York Times, NPR, WNYC, y muchos otros programas y medios. Actualmente enseña escritura para radio en la Escuela de Periodismo Columbia University y en el Sarah Lawrence College, en Nueva York. Es presentadora del programa nocturno “Stories you can’t tell on the radio” y dirige el Radio Boot Camp en UnionDocs. Su proyecto de investigación “The Five Percent Rule”, emitido por el podcast HowSound de PRX, fue galardonado en 2011 con el Third Coast Award, en la categoría de Impacto en Radio, y como Mejor Informe Preparado en los Front Page Awards, del Newswomen’s Club of New york. También fue finalista de los premios de periodismo de investigación, IRE Awards.

Este artículo fue traducido por Natalia Guerrero.

La Escuela Radio Ambulante colabora con Transom.org, que ha compartido y traducido sus artículos para ayudarnos a educar y cultivar la comunidad de storytellers de habla hispana. Gracias a NEA por su apoyo en este proyecto.  Si quieres leer este artículo en inglés o ver otros recursos, visita Transom.org

Cómo identificar una buena historia para radio

1500 846 Escuela Radio Ambulante

En este módulo, Daniel Alarcón nos da ideas de cómo identificar una buena historia para audio.

Entrevistar para radio

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Silvia Viñas, Editora de Radio Ambulante, preparó este extraordinario módulo sobre cómo hacer una buena entrevista para radio. Son tres videos en los que habla sobre la investigación y la pre-entrevista, el tipo de preguntas que debemos hacer en una entrevista para audio, y finalmente, nos da unos consejos prácticos.

Al final de este módulo, puedes dejarle tus pregunta sobre este tema para Silvia.

1. La Pre-entrevista

La etapa de preparación antes de la entrevista vital para conseguir buen tape. Este video explora ese y otros conceptos, y profundiza en la investigación y la pre-entrevista.

Enlaces a recursos mencionados en este video: 

Daniel Alarcón, productor ejecutivo de Radio Ambulante, nos da ideas de cómo identificar una buena historia para audio: Cómo identificar una buena historia para audio

Explora la guía de Radio Ambulante sobre cómo escribir un pitch o propuesta de historia: Cómo proponer una historia

Escucha el episodio que Silvia analiza en este video y conoce el desenlace de la historia: Correa vs Crudo


2. Las Preguntas

Una vez que hayas investigado sobre el personaje y la historia, pasas a estructurar la entrevista. En este segundo video, Silvia te ayuda conceptualizar las preguntas para obtener un buen tape.


3. Los Consejos

En esta serie de videos aprenderemos cómo hacer una buena entrevista para una historia en audio. En el primer video vimos cómo deben prepararse con la investigación y la pre-entrevista. En el segundo video hablamos sobre el tipo de preguntas que deben hacer para conseguir buen tape, y en este tercer y último video, vamos a ver algunos “tips” para tener en cuenta durante la entrevista.

Silvia sugiere que leas “Antes de la primera pregunta” de Rob Rosenthal.

Pregúntale a Silvia

El arte del pitch

3547 2656 Escuela Radio Ambulante

Tienes una historia que quieres contar. Tienes los personajes, complejos e interesantes; tienes un conflicto relevante y emocionante; y tienes un arco narrativo sorprendente. Ahora llegó el momento de proponerle la historia a un medio. Esto lo haces con un pitch. Pero el pitch… el pitch es un tipo de arte. En este módulo, Luis Fernando Vargas, asistente editorial de Radio Ambulante, te explica cómo armar un buen pitch… Y también te explica lo que no debes hacer.

Nota: Te recomendamos que antes ver este módulo, veas este video por Daniel Alarcón, sobre cómo identificar una buena historia para radio. 

1. ¿Cómo armar un buen pitch?

Enlaces a recursos mencionados en este video: 

Entrevistar para Radio, módulo de Silvia Viñas, editora de Radio Ambulante.

El estudiante rebelde, episodio de Radio Ambulante usado como ejemplo.

Manual sobre cómo proponer una historia para Radio Ambulante.  

Más sobre el pitch: Pitching: Proponiendo ideas de historias, por Ari Daniel.


2. Qué no hacer en un pitch

Enlaces a recursos mencionados en este video: 

Manual sobre cómo proponer una historia para Radio Ambulante.  

El otro, el mismo”, episodio de Radio Ambulante. Producido por Camila Segura.

 

 

Antes de la primera pregunta

640 426 Escuela Radio Ambulante

Por Rob Rosenthal

Tienes los personajes. Listo.

Tienes sentido de lo que quieres grabar de sonido ambiente y de sonido active (sonidos cercanos a la gente mientras hace cosas). Listo.

Has investigado el tema y la gente en la historia. Y tienes un bosquejo de cómo crees que debe ser escrita la historia.

Listo. Listo.

Ahora es el momento de salir y comenzar a entrevistar. ¿Qué debe suceder antes de hacer la primera pregunta? Aquí está mi lista de preparación, las tareas que debo abordar antes de comenzar a entrevistar. Sigue esta lista y, aunque no te puedo garantizar que obtendrás una entrevista espectacular o una historia perfecta, creo que aumentará tu probabilidad de éxito.

1. Escribe tus preguntas. Las imprimo y las traigo conmigo a la entrevista.

2. Revisa la bolsa de tus equipos. ¿Lo tienes todo? Grabadora. Micrófono. Baterías adicionales (que has probado). Cables para el micrófono (idealmente más de uno ya que son “el eslabón más débil”). Audífonos. Un teléfono celular completamente cargado. Cuaderno y bolígrafos.

3. Ropa. Sí. Lo sé. Suena como tu madre. Pero, ¿tienes la ropa adecuada? Un colega recientemente me dijo que tenía zapatillas deportivas en una granja de cerdos – ¡oops! Además, yo nunca uso gafas de sol durante una entrevista al aire libre porque quiero tener contacto visual con mis entrevistados. Así que siempre llevo una gorra de béisbol si necesito tener sombra sobre los ojos.

4. Revisa la dirección y sal temprano. Digamos que odio llegar tarde. Es grosero.

5. Vuelve a leer tus preguntas. Yo casi nunca leo mis preguntas impresas durante una entrevista. Quiero que mis entrevistas se sientan como una conversación. Tener preguntas con el entrevistado sentado frente a mí es una distracción; una barrera para el diálogo. Así que voy a volver a leer mis preguntas justo antes de ir a la entrevista. Para tenerlas frescas en mi mente. Puedo leerlas en la calzada o a veces, las reviso cuando estoy muy cerca de mi destino. Cuando termino, doblo la hoja con las preguntas y la pongo en el bolsillo de mi camisa. (En algún momento de mi entrevista, por lo general, cuando me quedo sin preguntas, saco la lista y me aseguro de no haberme saltado nada).

6. Haciendo “un Radiolab”. Parece que la gente de Radiolab comienza a grabar camino a la entrevista. Caminando hasta la puerta, diciendo hola, etc.. Si lo vas a hacer así, asegúrate de avisarle a tu entrevistado antes que vas a aparecer con tu equipo encendido grabando.

7. Toma el control con cortesía.
Una vez que estén en el lugar y hayas saludado, es importante que pidas lo que quieras, es decir, la mejor situación de grabación posible. Tendrás que decirle a la gente lo qué funciona para ti. Todo esto parece mucho pedirle a un extraño. Se siente como una imposición. Una invasión, incluso. Pero yo siempre lo pongo de esta manera: Quiero asegurarme de que suenes bien… “Tan pronto como dices eso la gente se acomodará a tus peticiones porque también quieren sonar bien. Y hablo como “nosotros” porque pienso en mi entrevistado como un colaborador en la creación de las mejores condiciones posibles para la grabación. Por supuesto, en el campo no exista tal cosa como una situación de grabación perfecta. Si hay un ruido que no puedes controlar, siéntate para que tu micrófono esté lejos del sonido. ¿Es hora ya de hacer la primera pregunta? No.


a. Evita las cocinas. Los refrigeradores son malas noticias, son demasiado ruidosos. Y las     cocinas tienden a tener eco. Por lo general, la sala familiar es mejor para la grabación. Alfombras, muebles cómodos y cortinas ayudan a absorber el sonido.

b. Vuélvete insoportable, gentilmente. Pide que apaguen los televisores, radios y teléfonos celulares. Mantén una oreja por fuera para detectar los equipos ruidosos. Y en algunos casos, tendrás que pedir que cierren las ventanas o apaguen el aire acondicionado.

c.  Reorganiza los muebles. Si apagar todo no te funciona, entonces redecora. Es importante que te sientes cerca de tu entrevistado, por lo general directamente al frente o en diagonal. Quiero estar tan cerca de alguien que puedo descansar mi codo sobre mi rodilla o el brazo de una silla y todavía tengo el micrófono suficientemente cerca para una grabación íntima. A menudo esto requiere mover muebles. No puedo decirte cuántas mesas de café y sillas he movido. Y si estoy en una oficina, casi siempre le pido a la gente que salga de detrás de su escritorio. (Por cierto, nunca intento entrevistar a alguien en un sofá, me resulta incómodo por el extraño ángulo que tienes que sentarte para estar cerca y poder mirarlo a los ojos).


8. Hacer charla ociosa. Ensambla tu equipo habla sobre el tiempo, el perro, lo que sea. No hagas preguntas relacionadas con tu historia todavía. He notado que los fotógrafos preguntan acerca de las fotos colocadas alrededor de la casa antes de que comiencen a disparar. Es una buena idea. Hace que la gente hable de temas personales, sin que parezca invasivo.

9. Usa audífonos. Es la ley. Con tu micrófono y tu grabadora listos, ponte tus malditos audífonos y ahí sí comienza a grabar. Además de los requisitos estatales y federales con respecto a los auriculares, es necesario asegurar una buena grabación. La única manera de hacerlo es usando los audífonos.

10. Marca la cinta.  Justo al comienzo, registra lo siguiente: la fecha, la ubicación, el nombre de la persona que estás entrevistando, el tema. Marcar la cinta te ayudará a encontrar con rapidez más adelante lo que tienes en el archivo.

11. ¿De qué se trata todo esto? Hay una buena probabilidad de que su entrevistado no recuerde exactamente de qué se trata la entrevista o cómo se va a usar. Mientras la cinta está rodando, dile lo que probablemente ya le dijiste por teléfono cuando cuadraron la entrevista. Algo así como: “Bueno, como usted recordará, estoy produciendo una historia de radio para WXXX. Se trata de la disminución de las poblaciones de anguilas. Puesto que usted es un pescador de anguilas de larga data, quiero hablar con usted sobre la pesca y los cambios que ha visto”.  Probablemente esa persona responderá: “Está bien, suena bien”, o algo así. Decir esto en cinta lleva a cabo algunas cosas. En primer lugar, orienta al entrevistado. Segundo, “activa” la parte de su cerebro que almacena información sobre el tema de lo que estás hablando. Y, en tercer lugar, es una grabación de su permiso. Por supuesto, el hecho de que están hablando con un micrófono en la cara sugiere que está dando autorización. Aunque no uso formatos firmados de autorización (y la mayoría de reporteros de radio tampoco lo hacen), siento que es una buena cosa grabarlos. Para ser honesto, por lo general no lo grabo. Esa conversación tiende a suceder cuando estoy configurando mi equipo. Pero, trato de esperar hasta que la cinta está rodando.

12. ¿Qué desayunaste? Establece los niveles de grabación con una pregunta descartable. “¿Qué desayunaste?”. Es un truco de radio de la vieja escuela para que alguien hable en una voz de conversación. Ajusta los niveles de grabación mientras hablan. Nunca le pido al entrevistado que cuente hasta diez o recite el alfabeto para establecer los niveles. No sería una conversación normal.

13. ¿Quién eres tú? Este es el ultimo paso. Pídele a tu entrevistado que se presente a sí mismo. “¿Podrías presentarte? Dime quién eres, dónde vives, qué edad tienes, qué haces”. Esa es otra manera de empezar la grabación. Pero lo más importante, es que es posible que puedas utilizar su introducción en tu historia. Y que muchas veces, puede revelar algo sobre sí mismo que nunca consideraste.

Bien, ¿estás listo? Después de todo eso, ¡debes estarlo! Adelante. Haga su primera pregunta. Que sea una buena.

Sobre Rob Rosenthal
Rob Rosenthal es productor independiente y profesor. Es el presentador del podcast HowSound, un proyecto conjunto de PRX y Transom, sobre narración en radio. Tras comenzar, dirigió el Salt Institute for Documentary Studies  de radio durante 11 años. Ahora es el maestro principal del Taller de Historias de Transom (Transom Story Workshop, en inglés), que se lanzó en el otoño de 2011. Puedes seguir HowSound en Facebook o Twitter.

Este artículo fue traducido por Natalia Guerrero.

La Escuela Radio Ambulante colabora con Transom, que ha compartido y traducido sus artículos para ayudarnos a educar y cultivar la comunidad de storytellers de habla hispana. Gracias a NEA por su apoyo en este proyecto.  Si quieres leer este artículo en inglés o ver otros recursos, visita Transom.org

 

Tres ingredientes secretos en grandes historias

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Por Chris Brooks

(También conocido como: si el chef sueco de los Muppets fuera un gran inventor de historias).
Olvida lo grandioso. No sé nada de eso. Vamos a apuntarle a lo agradable . Se presenta una buena historia  para seducir a los dioses, para hacerlos cruzar los dedos, para lanzarse al agua  y atreverse a lo imposible. La historia no puede ser demasiado directa. Debe tratar de organizar las cosas oportunamente para atraer el espíritu de la historia. Es como volverse amigo de un gato callejero, puede tomar bastante tiempo, especialmente al principio… los gatos pueden ser caprichosos. Básicamente no les importas en absoluto.

1: Sentir, sentir a ciegas

Sentir lo que es pero sin saber qué es. Tener una corazonada sobre la dirección a la que la historia va.  Si SABES de qué se trata, no tiene sentido desarrollar la historia. Ríndete. La historia es la búsqueda, el viaje. Es un proceso, que no conduce explícitamente a un destino sino que apunta vagamente a la dirección correcta. El oyente debe completar el viaje. Tú no puedes insistir en ese punto de llegada, tampoco llegarás tú mismo hasta allí. Mal por ti. Entonces, ¿cómo saber si estás allí o no? No lo sabes. Qué vergüenza. Un autor atrapado con los pantalones abajo, ja, ja, ja. ¿Estás preparado para eso?

2: Un talismán.

Yo creo que hay que encontrar un talismán durante el proceso de pensamiento inicial y la investigación, y luego ponerlo sobre el editor de audio (eso, cuando llego a la edición a regañadientes). Es un objeto conectado de alguna manera con el tema, que emana una especie de fuerza magnética para empujar al autor de la historia hacia la miseria de la creación. Está cargado con la esencia del documental, pero en un momento del proceso creativo el alma (del talismán) abandona el cuerpo y vuela hacia la historia. Así que mi casa está llena de “talismanes de historias”, objetos que alguna vez tuvieron poder pero ahora son sólo objetos sin sentido. Son las historias la que tienen el poder ahora. O tal vez es sólo mi ego que coquetea con esa creencia. Podría ser, como dice mi esposa, que yo sólo lleno la casa de basura.

3: Cuidar, realmente cuidar.

4: Algo que te llame la atención.

Un sonido, una persona, o algo que alguien dice en el audio. Para que la historia esté a la altura de esa promesa.

5: Toma el riesgo, preferiblemente uno imposible.

Pronto te limitarán tus propios hábitos mentales, los alcances de ProTools, las risitas de tus colegas, así que asegúrate de que el salto inicial sea grande.

6: Suerte.

A propósito, cuando encuentres la melodía de la historia, piensa que eventualmente va a salir bien. Cuando es más como un ritmo que como una narración, significa que has encontrado el camino. ¿Pero hacia dónde va?

Ok, sé contar. Sé que hay más de 3 ingredientes… De todas formas, saltéalo todo, flambea con algunos excesos de la salsa de ProTools, ¡pruébalo! Cruza los dedos y sirve.

Sobre Chris Brookes

Chris Brookes es escritor, narrador y productor de radio independiente. Sus documentales han ganado más de cuarenta premios internacionales, incluyendo el Peabody Award y el Prix Italia, y han sido transmitidos por todo el mundo. Vive en St. John’s, Terranova, Canadá, donde dirige Battery Radio, una compañía de producción.

Este artículo fue traducido por Natalia Guerrero.

Imagen diseñada por visnezh / Freepik

La Escuela Radio Ambulante colabora con Transom.org, que ha compartido y traducido sus artículos para ayudarnos a educar y cultivar la comunidad de storytellers de habla hispana. Gracias a NEA por su apoyo en este proyecto.  Si quieres leer este artículo en inglés o ver otros recursos, visita Transom.org.

Y entonces ¿qué pasó?

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Introducción de Jay Allison: No hay otra voz como la de Scott Carrier. Scott fue nuestro primer invitado en  Transom y nos gusta cuando regresa por aquí. En 2013 publicó su libro llamado Prisoner of Zion. El libro teje sus recorridos por Afganistán y por su ciudad natal, Salt Lake City, mientras investiga los miedos apasionados, los mismos que impulsan las decisiones de los individuos y sus naciones. El libro de Scott también sugiere que todavía es posible aprender. Lee este extracto que compartimos en Transom, una lección maravillosamente sencilla para narradores.

Conocí a Najibullah Niazi en noviembre de 2001 en Mazar-i-Sharif, Afganistán. Me dijo que tenía 19 años pero realmente sólo tenía 17. Fue mi intérprete y guía durante las tres semanas que estuve allí, hasta que se me acabó el dinero. La historia de esas tres semanas es el inicio de mi nuevo libro “Prisionero de Sión”. El libro termina con Najibullah viniendo a Estados Unidos, a Orem, Utah, en 2007. Logramos que estudiara en la Universidad de Utah Valley, donde yo empezaba un trabajo como profesor. Así que mientras Najib aprendía a ser estudiante, yo aprendía a ser maestro, entre mormones. Él estaba estudiando negocios pero le insistí en que tomara una clase sobre dadaísmo con mi amigo, el poeta Alex Caldiero. Este fragmento hace parte del capítulo “Najibullah en América”:

Más adelante en la historia hago que Najib lea “Las aventuras de Huckleberry Finn” y “El guardián entre el centeno” y luego que escriba sobre ellos. Le ayudé con los textos, simplemente preguntándole “Y luego, ¿qué pasó?’. Después le pedí que escribiera lo que me decía. A pesar de que él había crecido en una sociedad tribal, primero bajo la ocupación soviética, luego en una guerra civil en la que murieron 13.000 personas, se identificó completamente con Huck y Holden. Pensó que Estados Unidos en 1800 era exactamente como es Afganistán hoy y que su viaje a Estados Unidos era como cuando Huck iba río abajo. Y, como Pashtun, compartía la angustia existencial de Holden. Además, fue capaz de escribir estas cosas en un estilo cautivador, demostrando  que las universidades funcionan donde la guerra no lo hace. Puedes escuchar más sobre esta historia en Hearing Voices.

Sobre Scott Carrier

Scott Carrier es autor, fotógrafo, profesor y productor de radio. Sus obras se pueden leer y escuchar en This American Life, Harper’s Magazine, NPR, Mother Jones y Esquire. Scott también fue el primer Mentor del Taller en línea de Transom.

Este artículo fue traducido por Natalia Guerrero

Imagen diseñada por welcomia / Freepik

La Escuela Radio Ambulante colabora con Transom, que ha compartido y traducido sus artículos para ayudarnos a educar y cultivar la comunidad de storytellers de habla hispana. Gracias a NEA por su apoyo en este proyecto.  Si quieres leer este artículo en inglés o ver otros recursos, visita Transom.org.

Lo básico

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Por Jay Allison

Introducción: Este texto fue escrito por primera vez en la década de 1980 y una versión fue publicada en la revista Whole Earth Review en 1991. Aunque lo he actualizado un poco, la mayoría de los consejos originales se mantienen. La parte de la misión de la radiodifusión pública también, incluso en la era de Internet.

El punto

El sistema de radiodifusión pública en Estados Unidos existe para servirle al público. Cada vez más, medimos la efectividad de ese servicio por el número de dólares por oyente que llegan a las estaciones locales; los productores diseñan programas para vendérselas a las emisoras; las estaciones tienen los programas si los oyentes responden con contribuciones.

Esa es una de las formas de proveer el servicio, pero hay otros modelos. Si una estación pública quiere ser el reflejo de su comunidad local, tiene sentido involucrar a esa comunidad en la programación. Si la red nacional quiere reflejar la diversidad de la nación, ayuda si los ciudadanos hacen parte. Pero, ¿cómo puede una persona cualquiera involucrarse en la creación de la programación?

En el caso de la radio pública, esto es sorprendentemente fácil de hacer. El equipo necesario para obtener la calidad de emisión es barato y está disponible, y las habilidades básicas de grabación y entrevistas son fáciles de dominar. Si no estás satisfecho con la forma en que tu sistema de radio pública retrata la vida como tú la conoces, considera retratarla tú mismo. ¿Qué está pasando donde vives? ¿Cuáles son las historias importantes cuyas voces deben ser escuchadas? Considera la posibilidad de asumir el papel de “ciudadano narrador de historias” y trabaja con las bases para hacer que la radio pública sea más “pública”.

Las siguientes notas describen técnicas para recolectar materia prima. El proceso editorial viene después. Cuando has hecho tus entrevistas, puedes llevarlas a tu emisora local o enviarlas a las redes y programas nacionales. Si el material tiene fuerza, uno espera que sea reconocido. En la etapa final, deberías trabajar probablemente con un editor para crear una pieza para su emisión.

Los consejos

Una ventaja de trabajar en radio es que eres de bajo impacto. Cuando acuerdes las entrevistas por teléfono, recuérdales a tus entrevistados que tu equipo no es de cine o televisión. Eres sólo tú y tu grabadora, nada intimidante. (Aún así te van a preguntar en qué canal va a salir).

Siéntete cómodo con su equipo. Si lo estás, todos los demás lo estarán. Comprueba, limpia y prueba todo tu equipo antes de salir. Pon pilas nuevas. Haz grabaciones de prueba. Ve sobre-preparado. Sé un Boy Scout. Ten todo preparado antes de entrar a la entrevista. Siéntate en tu carro (o en el metro o en el parque) para poner y etiquetar tu primera cinta (o tarjeta de memoria, en la época digital *** Nota del traductor), prepara las cintas siguientes para cambios rápidos, arregla los niveles de audio, etc.

Para Vox Pops, ve donde la gente está esperando. Si te parece apropiado, empieza tu primera frase hablando sobre lo que estás haciendo y encadena a ella la primera pregunta. He oído que las mejores piezas vienen de gente con sombreros divertidos.

Recuerda el contacto visual. No dejes que el micrófono sea el foco, que ocupe el espacio entre el entrevistado y tú. Yo normalmente empiezo sosteniendo el micrófono de manera casual, como si fuera poco importante. A veces lo dejo descansar contra mi mejilla para demostrar que no tiene poderes malignos. Podría comenzar con una pregunta inocua (“¿Este smog tan malo alguna se va de aquí?”), luego muevo lentamente el micrófono, desde abajo, hacia el lado de la boca de la persona, pero sin bloquear el contacto con los ojos. Tú encontrarás tu propia manera de ser natural con el micrófono, pero es importante.

No tengas miedo de preguntar lo mismo de diferentes maneras hasta que obtengas una respuesta que te guste. Recuerda que puedes editar el principio y el final de dos respuestas juntas, pero asegúrate de conseguir los ingredientes. Si un ruido interfiere con un buen pedacito de cinta, trata de conseguirlo otra vez. Puedes culpar a la máquina, pero podrías ser mejor llevar la conversación de nuevo al mismo punto para sea alguien repitiéndose a sí mismo.

Para que se repitan las respuestas o conseguir más entusiasmo, intenta: “¿Qué?” o “Estás bromeando” o “¿Realmente?”. Recuerda la pregunta: “¿Por qué?”, especialmente después de una respuesta afirmativa o negativa. No olvides el prefacio: “Cuéntame sobre …” Deja que la gente hable. Permite el silencio. No siempre saltes con preguntas. Frecuentemente algo vendrá después de un silencio. Deja que la gente sepa que puede repetir cosas, que no estás al aire. Es aceptable equivocarse. Y recuerda ofrecer algo de ti mismo. No sólo saques. Piensa en la inocencia del oyente; pregunta lo obvio y lo sutil.

Si estás grabando a más de una persona a la vez, haz que se reúnan a tu alrededor y sigan la conversación con tu micrófono. En general, es arriesgado dejar que el entrevistado sostenga el micrófono. A veces los micrófonos de solapa pueden ser útiles, pero atraen el ruido y evitan tu control. Intenta hacer entrevistas lejos de superficies duras –paredes, etc.. Por ejemplo, no grabes a través de un escritorio porque podrías tener la cancelación de la fase (Hyperlink: http://transom.org/2001/stereo-types/) del sonido reflejado.

Si deseas una entrevista tranquila, trata de sentarte en un sofá dentro de una habitación con cortinas y alfombra. Prepara todo de la manera que más te guste antes de empezar. Asegúrate de revisar si hay ruido de interferencia, como aire acondicionado, luces fluorescentes, refrigeradores, tráfico, radios, arrugas ruidosas de envolturas de caramelos delante del micrófono, etc. Aléjate del ruido o apágalo. Un fondo musical es muy difícil de editar. Los zumbidos fuertes son molestos, porque no agregan nada y no tienen sentido. A menudo un ambiente ruidoso es exactamente lo que quieres. Y asegúrate también de grabar ruido del medio ambiente sin hablar sobre ese audio.

Levanta a la gente y hazla caminar, “muéstrame”. A menudo me gusta moverme durante las entrevistas. Pide a la persona que describa dónde se encuentra y qué está haciendo. Refiérete a los objetos y lugares a su alrededor. Esto puede relajar a la gente y sacarlas de la grabación. Pero trata de mantener el micrófono cerca de ellos. Todo esto reforzará un sentido de lugar, acción e inmediatez para el oyente. Moverse también le da una variedad de entornos acústicos como opciones de estructuración de tu pieza final. Son posibilidades de movimiento en el tiempo y el espacio.

Si interrumpes o superpones tu voz sobre la de tu entrevistado, no podrás editarte a tí mismo. Esto eliminará el sentido de que el entrevistado se comunique directamente con el oyente. En su lugar, el oyente será un espía en tu conversación. Te compromete a decisiones de producción. Si deseas dejar abiertas tus opciones de producción, no te rías en voz alta, ni digas “ajá” u otras afirmaciones vocales. Debes dejar que tus sujetos sepan que estás siguiendo lo que te cuentan, pero usa asentir con la cabeza, contacto visual y aprende a hacer bofetadas y carcajadas silenciosas para expresar.

Si quieres tu presencia en la entrevista, piensa en perspectiva. ¿Quieres que tu voz esté muy presente? Si es así, entonces debes mover el micrófono hacia tu propia boca cuando hagas tus preguntas. ¿Quieres diferir el enfoque principal del entrevistado, pero que tus preguntas sean entendibles? Sitúa el micrófono a mitad de camino entre los dos o habla en voz alta.

Micrófono cerca… Cerca de 15 centímetros de la boca del orador y un poco a un lado para evitar P-pops. Acércate si hablan muy calladamente, o más lejos si son muy fuertes. Esta es sólo la nota más importante de todas: Tienes que acercar el micrófono. Vas a intentar engañar y alejarte, pero lo sabremos.

Utilice la distancia de micrófono como control de volumen, es decir, acércalo para susurrar y aléjalo para una risa fuerte. No cambies el volumen en la máquina para este tipo de cambio rápido. Puedes utilizar el limitador incorporado o el control automático de ganancia (AGC o ARL) en situaciones de nivel muy variable. Si estás ante un fondo muy ruidoso que deseas reducir, acerca más tu micrófono (5-10 cm) y vuelve a establecer tus niveles de grabación.

El viento, la manipulación y el ruido del cable son algunos de los problemas de grabación más comunes. Utiliza cortavientos / filtros para pops y tratar de evitar el viento. Con el cuerpo del micrófono, como con tantas cosas, aprende a tener un roce ligero. No dejes que el cable del micrófono golpee o se enrede en tu ropa. Comprueba que todos los cables tienen buenas conexiones sin ruido en ambos extremos. Monitorea con tus audífonos para revisar estos problemas.

Para grabar la mayoría de sonidos o voces que no quieres que suban el nivel de sonido a rojo. En general graba en un nivel de entre 5 y 8 en la perilla de entrada de micrófono. Los niveles de grabación son críticos. Tú tienes que tratar de mantener tus niveles tan altos como sea posible sin distorsión. Grabando a a nivel muy alto, elevas el ruido electrónico. Ajustar los niveles es un acto de equilibrio entre la distorsión arriba y el ruido abajo.

No utilices el botón de pausa. Desgasta las baterías y si estás escuchando con audífonos, te puede engañar con que estás grabando cuando la cinta no se mueve. De vez en cuando, durante la grabación, revisa que el temporizador está contando segundos, así sabes que estás grabando y no estás en pausa de grabación.

Los micrófonos omnidireccionales y dinámicos son una buena opción para entrevistas de uso general y recolección de sonido básico. Los unidireccionales son buenos para repeler el ruido de los lados y la parte trasera, pero son sensibles al viento y la manipulación. Los micrófonos conectados tienen buena respuesta y alto rendimiento y son compatibles con muchas grabadoras modernas, pero pueden ser más sensibles al viento, la manipulación, la humedad y que se agoten las baterías.

Graba con audífonos. Son imprescindibles para la grabación en estéreo. Y siempre son útiles para captar el ruido del viento, el roce del cable, la interferencia de RF, los P-pops, los zumbidos que no notaste, la interferencia nerviosa y otros peligros como olvidar encender la grabadora. Si por alguna razón debes ahorrar en baterías, desenchufa los audífonos.

Haz conversación cuando debes cambiar la tarjeta de memoria o las baterías, para no rompas el flujo o llames la atención sobre la grabadora. Y no tomes ese momento para inspirar una respuesta maravillosa. A veces hago una lista de preguntas antes de una entrevista memorizo la mitad. No la leo durante la entrevista, pero la mantengo a mano para comprobar antes del final si hay algo que se me olvidó.

Guarda todos los sonidos, como los teléfonos que suenan, los perros que ladran, los relojes que hacen tictac, etc. Pueden ser útiles para corregir audio. Deja la máquina grabando para cosas que parecen irrelevantes … puede que no lo sean. Sí, deja la grabadora prendida. Cuando la apagas, te dirán lo más perfecto que hayas escuchado. Nunca empaques tus cosas hasta que te hayas ido. Permite a las personas la oportunidad de decir al final, a concluir. Pregúntales con quién más debes hablar. Es posible que quieras grabarlos diciendo sus nombres y lo que hacen. Graba sonidos desde diferentes distancias y perspectivas. Experimenta. Por ejemplo, una descarga de inodoro es muy diferente registrada a dos metros de distancia que dejando el micrófono descansando sobre la plomería.

No puedes grabar demasiado. Las tarjetas de memoria son baratas. Recopila y cataloga efectos de sonido y sonido ambiente. Guarda todo, incluyendo tus notas. No borres. Toma un montón de extras. Lleva repuestos de todo, dependiendo de cuánto tiempo estarás en el lugar -grabadoras, micrófonos, cables, baterías para la grabadora, baterías para el micrófono, tarjetas de memoria, cables/adaptadores de corriente, cables de extensión, cortavientos, audífonos, Adaptadores para enchufes, soportes de micrófono, soportes de choque, abrazadera de micrófono Rowi, cuello de cisne, cinta aislante, bolígrafos, papel, etiquetas … Etiqueta todo. Desliza las pestañas de seguridad de las tarjetas de memoria después de haber grabado, para que no las borres accidentalmente. Transfiere los archivos de audio a tu computadora y guarda copias de seguridad (back-up) en un disco duro. Haz copias copias de seguridad de cosas preciosas.

Mantén los datos y grabadoras lejos de metales e imanes (esto incluye altavoces, amplificadores, equipos eléctricos, cables de alimentación, etc.) Mantenlos alejados del calor, la humedad y el sol directo. Protégelos en un lugar limpio, seco y libre de polvo. Sé bueno con ellos.

Recuerda que siempre puedes utilizar tu grabadora como un aparato de dicción, ya sea para la narración en la ubicación o para tomar notas. No te olvides de ver tanto como escuchas. Anota detalles sobre lo que ves y sientes. Inmediatamente después de una entrevista, haz algunas notas sobre lo que recuerdas… lo que importaba.

Las herramientas

Para obtener información y reseñas sobre grabadoras, micrófonos y otros equipos, consulta la sección de Herramientas de Transom.

Gran parte de este artículo de Jay Allison apareció originalmente en el número de Medios de la revista The Whole Earth Review , Verano 1991.

El taller en línea de Transom, con el apoyo del fondo Knight Prototype, ayudó a actualizar este artículo.

Sobre Jay Allison

Jay Allison ha sido productor independiente de radio pública, periodista y maestro desde los años setenta. Su trabajo ha ganado los principales premios de la radio incluyendo seis Peabodys. Produce The Moth Radio Hour (Hyperlink: http://www.prx.org/themoth/) y fue curador de This I Believe (Hyperlink: http://www.npr.org/series/4538138/this-i-believe) de NPR. También ha trabajado para la revista New York Times y como reportero para ABC News Nightline. Es un defensor de largo plazo de la construcción de comunidad a través de las historias. A través de su organización sin ánimo de lucro, Atlantic Public Media (Hyperlink: http://atlantic.org), es fundador de The Public Radio Exchange, PRX.org y WCAI, el servicio de radio pública de Cape Cod, Martha’s Vineyard y Nantucket, en Estados Unidos. Más información sobre Jay en www.jayallison.org.

Este artículo fue traducido por Natalia Guerrero.

La Escuela Radio Ambulante colabora con Transom, quienes han compartido y traducido sus artículos para ayudarnos a educar y cultivar la comunidad de storytellers de habla hispana. Gracias a NEA por su apoyo en este proyecto.  Si quieres leer este artículo en inglés o ver otros recursos, visita Transom.org.

¿Cómo investigar una historia que te involucra emocionalmente? La experiencia de Luis Trelles.

1808 1204 Escuela Radio Ambulante

Luis Trelles, productor de Radio Ambulante, publicó recientemente el episodio “El final del viaje”, que cuenta la historia de la nueva era de la emigración cubana. Desde hace tres años, más de cien mil cubanos han atravesado Sur y Centroamérica a pie para llegar a Estados Unidos. En el episodio, Luis sigue el viaje de Ivo, un cubano de 38 años que quedó atascado en la mitad del viaje por una decisión política y se ve enfrentado a tomar decisiones que cambiarán su vida.

Además de grabar las entrevistas, Luis hizo una serie de videos 360 que retratan la cotidianidad del albergue donde Ivo y otros cubanos esperaban a que se definiera su situación migratoria.

“El final del viaje” ha sido uno de los episodios más descargados de la nueva temporada, y quisimos hacer esta entrevista corta con Luis para entender mejor cómo lo produjo. Creemos que es una conversación útil para quien esté planeando contar una historia con nosotros.

Luis, cuéntanos cómo llegaste a esta historia.

Usualmente me dedico a reportar historias caribeñas para Radio Ambulante, y siempre estoy pendiente del tema cubano.  A finales de 2015 me interesé en el caso de los “balseros de piedra”, esos migrantes cubanos que cruzan todo un continente para llegar a Estados Unidos en vez de intentar llegar por mar. La conocí porque justo hace dos años la travesía de cientos de cubanos se vio interrumpida cuando el ejército nicaragüense les cerró el paso en su camino hacia Estados Unidos.

Luego surgió la oportunidad de hacer un proyecto en conjunto con los colegas del Miami Herald y el medio independiente cubano 14ymedio.  Así fue como surgió una colaboración que nos llevó hasta el albergue de Panamá.

¿En qué situación estaban los cubanos que entrevistaste ahí?

Cuando llegué al albergue del gobierno panameño, los cubanos llevaban varios meses recluidos ahí, atrapados en una especie de limbo migratorio.  Habían hecho un recorrido muy peligroso de miles de millas a través de varios países de Sur América, y ahora estaban detenidos.  No querían regresar a Cuba y tampoco podían continuar su viaje hacia el norte.

¿Cuánto tiempo estuviste en ese lugar?

Pasé dos días en el albergue, grabando testimonios y documentando la cotidianidad.

¿Qué fue lo que más te llamó la atención en el albergue?
¡La cubanía!  Ese espíritu cubano que logra encontrar momentos de alegría y celebración, aun en las circunstancias más difíciles.

¿Y qué fue lo más complicado de la investigación?

El futuro incierto de los migrantes cubanos, sobre todo tras la revocación de la política de “pies secos/pies mojados”, la orden ejecutiva que les permitía la entrada a Estados Unidos. Eso  les provocaba un sentido muy profundo de desesperación que se refleja en los testimonios.  Lo habían arriesgado todo para llegar a Estados Unidos, y no sabían si lograrían llegar.  Uno crea un sentido de empatía con la gente que entrevista, y fue muy difícil verlos en una situación tan angustiosa.

¿Has tenido noticias recientes de alguno de ellos? ¿Noticias recientes de Ivo?

Lamentablemente, he perdido contacto con casi todos los que entrevisté.  La última vez que hablé con Ivo, iba de camino a entregarse a la guardia fronteriza de Estados Unidos.  Luego supe que estaba en un centro de detención de migrantes en Texas.  Había solicitado asilo político, pero aún no sabía si ordenarían su deportación de vuelta a Cuba.

¿Cuál es la razón más común que te daban cuando les preguntabas por qué no habían decidido hacer el viaje en balsa?

Solo hay 90 millas de distancia entre Cuba y el estado de Florida, pero el mar que los separa es muy peligroso. Hay miles de cubanos que se han ahogado tratando de llegar en balsas, y muchos entrevistados me explicaron que no querían morir de esa manera.

¿En qué consistió el grant del Pulitzer Center?

El Centro Pulitzer Para La Cobertura En Zonas De Crisis apoya los trabajos de periodistas que trabajan en zonas de guerra o que cubren crisis humanitarias.  En el caso de la colaboración entre el Miami Herald, 14ymedio y Radio Ambulante, ellos subvencionarion el viaje que hicimos a Panamá para seguir la historia de los cubanos.

¿Es la primera vez que usas Whatsapp para hacer seguimiento a una investigación? ¿Cuáles fueron los pros y los contras? Por ejemplo, ¿en algún momento temiste que no ibas a volver a saber de Ivo?

Whatsapp fue fundamental para seguir la historia de Ivo.  Luego de entrevistarlo en el albergue panameño, Ivo se fugó y tuvo que cruzar varias fronteras clandestinamente.  Cada cierto tiempo me enviaba un mensaje por Whatsapp, pero dependía de que tuviera saldo en el teléfono, o que encontrara una señal de WiFi.  A veces la comunicación se hacía más esporádica, y eso me dejaba muy preocupado.  No sabía si lo habían detenido y deportado a Cuba.  Luego de cada mensaje me preguntaba si volvería a saber de él.

Para hablar de otro tema. Estabas en San Juan con tu familia cuando pasó el huracán María. ¿Has estado haciendo entrevistas para un posible episodio sobre el tema? ¿Qué es lo que más te ha impactado de los testimonios que has recogido hasta ahora?

Soy puertorriqueño, y he pasado las últimas semanas reportando sobre el Huracán María.  Afortunadamente mi familia está bien, aunque seguimos sin electricidad, como la vasta mayoría de los puertorriqueños.  En cuanto al proceso de reporteo, esta ha sido la historia más difícil de mi carrera.  Las limitaciones en Puerto Rico, la falta de electricidad y los problemas para conseguir señal de celular, han sido obstáculos muy grandes.  Más difícil aún es ver la isla tan destrozada.  Cada día salgo a grabar entrevistas con una piedra en la garganta.  Nunca pensé que vería a mi país tan destrozado.

Hace un par de semanas compartiste un adelanto de tu historia sobre Puerto Rico en el live show que organizamos en Nueva York. ¿Crees que compartirla ayuda a sanar un poco ese dolor?

El live show fue muy emocionante.  Ver a toda la gente que vino para apoyar los esfuerzos de recuperación en Puerto Rico, todos los periodistas y productores que donaron su tiempo y su talento, me conmovió. A mi me tocó presentar una historia sobre la manera en que Puerto Rico cayó en una especie de hoyo negro luego del huracán.  El live show me hizo sentir que no estamos solos.

Para terminar, ¿qué consejo le das a alguien que esté investigando una historia que lo involucra emocionalmente, como a ti la de los cubanos o la de Puerto Rico?

El tipo de historia que hacemos en Radio Ambulante se desarrolla a lo largo de varios meses. Son procesos que exigen un alto grado de intimidad con las personas que seguimos. Esta confianza se gana a través del acompañamiento y la empatía. En mi experiencia, es normal que en algún momento florezca algo parecido a la amistad. Sin embargo, es importante recordar que esta relación no nos exime de hacer preguntas difíciles y necesarias, incluso provocadoras o hasta retantes. Se trata de una ecuación complicada: como periodista es importante mantener una distancia necesaria para lograr un reportaje balanceado, pero también hay que tener una gran capacidad de sintonizar con las vivencias ajenas. Cada caso es distinto, pero saber calibrar esa relación entre distancia y cercanía es esencial.

De pasante a productor: ¿cómo es trabajar con Radio Ambulante?

960 640 Escuela Radio Ambulante

Si no conoces el mundo de la radio, no es tan simple saber qué exactamente es un productor. ¿Qué hace? Yo no lo entendía bien cuando lanzamos Radio Ambulante. Pero poco a poco se me ha hecho claro. El productor es la navaja suiza del proceso editorial – a veces cumple el papel de reportero, en otras ocasiones de editor, o de técnico de audio, o simplemente de consejero. Un productor puede ser el que rebota ideas, el que ayuda a preparar el reportero para una entrevista, el que sale a grabar sonido, el que corta audio, el que agarra seis horas de audio, una estructura básica conversada entre varios, y arma una mezcla. Cada historia es diferente. Es un trabajo complejo, dinámico, demandante en términos creativos e intelectuales, pero a veces invisible, sobretodo para los que no conocen estos procesos editoriales de cerca.

Entonces, nos pareció que quizá la mejor manera de aprender sobre este trabajo, sería conversar con Luis Fernando Vargas, que fue pasante de Radio Ambulante en la temporada pasada. Brilló en ese rol, y hoy es editor asistente. La historia con la que inauguramos este temporada, Ciudad Infinita, es la primera que Luis Fernando produjo junto, por supuesto, con el escritor Juan Manuel Robles.

Daniel Alarcón

Luis, ¿puedes contarnos un poco sobre lo que hacías antes de trabajar en Radio Ambulante?
Escribía mi tesis de licenciatura en periodismo —es sobre impresos anarquistas en Costa Rica— y estudiaba una especialidad en comunicación social. También escribía sobre arte y cultura para diferentes medios del país, y durante unos meses trabajé en una revista culinaria; irónicamente, porque soy el peor cocinero que conozco.

Cuando eras un oyente de Radio Ambulante, antes de trabajar con nosotros, ¿cómo pensabas que era el proceso editorial y qué te ha sorprendido?
Tal vez tenía una preconcepción por mi experiencia en medios ticos, donde los editores asumen un rol más “pasivo” en el desarrollo de las historias. Podría decirse que es un rol más de “supervisión y de aprobación final”. Entonces, lo más sorprendente para mí fue ver a Camila Segura, nuestra editora principal, revisando las transcripciones de las muchas horas de entrevistas para un episodio, buscando esos detalles que hacían falta. Eso es algo bastante inusual en mi país, y creo que en varios países de Latinoamérica.

En Radio Ambulante, las editoras acompañan a los productores en cada paso, en cada momento, hay una comunicación constante que me encanta, que nunca había tenido.Trabajar así es muy refrescante y uno nunca se siente solo, a la deriva.

¿Qué te motivó querer trabajar en Radio Ambulante?
Porque, ¡¿quién no querría trabajar en Radio Ambulante?! Lo que hacen es genial. Lo admiro muchísimo. Además, en Costa Rica, las oportunidades para hacer periodismo de largo aliento, narrativo, son casi nulas y siempre he gravitado más hacia esa parte: mi primer amor es la literatura, y, honestamente, el periodismo informativo nunca fue mi cosa favorita. Me aburría mucho.

¿Puedes describir el proceso de aprendizaje que has tenido? ¿Cómo te has integrado al equipo, y cómo ha cambiado tu rol desde que comenzaste en Radio Ambulante?
El proceso de aprendizaje es diario; más bien, es casi minuto a minuto. La experiencia que tenía en radio se resumía a la universidad, entonces, al inicio, fue tirarme al agua e intentar no ahogarme. Pero es fascinante porque siento que estoy aprendiendo a contar, a narrar. Claro, muchas veces los sentimientos son miedo, ansiedad, frustración, porque es un proceso de prueba y error. De equivocarse y aprender. Por suerte el equipo editorial es la paciencia hecha carne y hueso, y lo único que han hecho es motivarme y retarme.

Foto por: Andrés Fuentes

¿Puedes describir en qué consistió tu trabajo como productor de la historia “Ciudad infinita”? ¿Puedes darnos la lista de tareas o pasos para poder armarla? Y sobre todo, ¿puedes describir cómo fue el trabajo con Juan Manuel Robles?
Juan Manuel Robles envió el pitch. Daniel Alarcón se interesó mucho en la historia y me asignó como productor para que acompañara a Juan Manuel, quien tiene mucha experiencia en el medio escrito, pero no tanta en radio.

Lo primero fue sentarnos a discutir la historia, Juan Manuel y yo. ¿Qué queríamos contar específicamente? ¿Cuál era el arco narrativo que veíamos: dónde empezaba la historia y dónde terminaba? Juan Manuel elaboró un cuestionario para entrevistar al personaje –Oliver Perrottet–, y yo complementé con más preguntas para asegurarnos que obtendríamos todos los detalles que queríamos tener.

Una vez que Juan Manuel hizo las entrevistas, las oímos, las transcribimos, y nos sentamos a ver qué teníamos. Discutimos una escaleta, un esqueleto de la historia, escena por escena. Una vez que tuvimos esto listo, trabajé con Juan Manuel para que le contara la historia que teníamos en mente a Daniel, con lujo de detalle. Programamos la conversación y la grabamos. Mientras tanto, yo escuchaba, tomaba nota.

Luego me senté y uní todo: los audios de Juan Manuel, los audios del personaje, y escribí algunas de las líneas que narra Daniel, quien luego las adaptó a su voz. Por último Daniel y Camila editaron —fueron como dos o tres sesiones, no recuerdo muy bien—, afinamos detalles, hicimos los cambios necesarios y enviamos a mezclar.

¿Qué fue lo mas que te gustó del proceso editorial de esta historia?
Cuando Daniel me asignó el trabajo, yo no veía la historia ni qué era lo especial, lo interesante. Era escéptico. Entonces, lo que más me gustó fue encontrar lo atractivo de esta historia: descubrir qué motivaba al personaje, entender la relación que tenemos con los mapas y explorar cómo la cartografía influye en la construcción de nuestra identidad.

¿Cuál es la habilidad que más te ha servido que traías contigo antes de trabajar en Radio Ambulante? ¿Y cuál es la que has desarrollado durante el último año?
Más que habilidad, creo que es un interés: la literatura. Me ha ayudado a entender cómo enfocar y estructurar las historias. Y pues esto de narrar es algo que nunca se “aprende” del todo, pero he ido mejorando —creo (espero)—. Como dije antes, siento que todos los días aprendo algo nuevo o mejoro un poquito. Una cosa que he tratado de desarrollar es pensar cómo los recursos sonoros —efectos de sonido, silencios, música— pueden enriquecer una historia. Ahí voy, poco a poco; me gustaría aprender a usar mejor los silencios, experimentar más.

¿Cuáles son tus metas en Radio Ambulante?
Soy muy malo contestando esa pregunta de “¿dónde te ves en cinco años?”, porque siempre he andado extraviado por la vida; pero creo que es simple: quiero aprender, mejorar, y ser alguien que aporte al equipo, ser alguien en quien los demás puedan contar. Quiero ayudar a la organización a que siga narrando excelentes historias en la manera en que me sea posible. No puedo pedir más: soy privilegiado en poder participar en un proyecto tan especial como este.

¿Qué es lo que más te enorgullece de lo que has logrado en este año?
Creo que el hecho de ser parte del equipo me llena mucho. Es algo que nunca me imaginé posible. Lo que más me enorgullece es ayudar a los demás en lo que se pueda.

Y tal vez sonará tonto, pero si he logrado sacarle una risa a alguien en el equipo y alegrarle el día, lo consideraría un aporte que me enorgullece. Reírse me parece muy importante en este mundo tan triste.

¿Qué parte del proceso de editorial es lo más difícil para ti?
Sin duda sentarse a redactar los guiones. En especial los inicios. No me tengo suficiente paciencia.

¿Qué te ha ayudado mucho a aprender cómo ser productor?
Escuchar atentamente, sentir empatía, ser curioso, y, en especial, ver lo fascinante que pueden ser lo cotidiano. Alejandra Costamagna, una escritora chilena genial, dice, citando a Chéjov: “La gente está almorzando, almorzando nada más, y entre tanto cuaja su felicidad o se desmorona su vida”. Me parece que encontrar estos momentos es importantísimo, porque es ahí, en esa normalidad, donde las historias conectan con nosotros y nos dicen algo.

¿Cuáles podcasts escuchas? ¿De cuáles has aprendido más?
Siempre trato de aprender algo de los que escucho. Me encantan los sospechosos usuales: Invisibilia, Radiolab, This American Life, Snap Judgement. Tengo una debilidad especial por Note to Self, y amo a más no poder la sección Super Tech Support de Reply All. S-Town marcó mi vida, y Camila Segura me introdujo a Heavyweight y me encantaría ser tan “chiva” —es decir, increíble— como Jonathan Goldstein.

¿Con cuál persona del equipo colaboras más? ¿Qué es lo más importante que has aprendido de esa persona?
Trabajo muy cerca de Camila Segura y Silvia Viñas, las editoras. Son de las personas más dulces que he conocido. Amo trabajar con ellas. Y pues he aprendido de todo con ellas. En especial a trabajar en equipo. Y pues, Daniel es un sensei de cómo contar historias.

¡Esperamos tu próxima historia! ¡Gracias Luis Fernando! 

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Fotografía por: Andrés Fuentes